¡¡Qué frío!!

Esta primera semana del año han bajado mucho las temperaturas, que por otra parte es lo que corresponde a la época del año en la que estamos y eso me ha animado a compartir con vosotros unos de los sencillos momentos de placer que disfruto cuando vuelvo a casa despues del trabajo, con el frío metido hasta los huesos.

Me preparo una bebida caliente cuyo ingrediente principal es el jengibre, del que todos habréis oído hablar pero tal vez no lo hayáis probado o sólo en el japonés de la esquina acompañando al sushi (qué rico).

Os cuento qué es el jengibre:

  genjibre       Este es el aspecto que tiene.

La planta alcanza una altura entre uno y dos metros, es originaria de los bosques tropicales del sur de Asia y llegó a occidente por la Ruta de la Seda a través del comercio de especias.

Las hojas, como veis en la imagen son alargadas y las inflorescencias pueden ser de distintos colores dependiendo de la especie.

Sus raíces son secas y leñosas pero los rizomas jóvenes de dichas raíces son tiernos y aromáticos y esta es la parte que se consume.

raíz de jengibre  Seguro que lo habeis visto en las verdulerías pues se está normalizando su consumo.

Tiene propiedades culinarias y terapéuticas, osea que se utiliza como especia para dar sabor a determinados platos pero además se considera una planta medicinal por los beneficios que le aporta a nuestro organismo.

Su principal activo beneficioso son unos compuestos orgánicos llamados fenoles que están directamente relacionados con su aroma y al que se le unen algunas enzimas proteolíticas, el ácido linoléico, alguna vitamina como B6 y C y minerales como el magnesio, el calcio, el fósforo y el potasio.

Todas esas palabrejas traducidas quieren decirnos que el jengibre actúa de varias maneras:

Calma la irritación en la mucosa gastrointestinal, por lo que ayuda en las digestiones; estimula la salivación y la producción de bilis; es antiinflamatorio y ese efecto hará que disminuyan los dolores articulares o musculares; fluidifica la sangre con lo que se reduce el colesterol y ayuda a la circulación y en los problemas cardiovasculares; es diaforético y esta es la propiedad principal para mi sugerencia de hoy.

Diaforético quiere decir que promueve la sudoración, proporciona calor desde dentro! elimina la sensación de frío y eso alivia mucho cuando vuelves de la calle en invierno o cuando se está resfriado.

Ahora que sabemos un poco más de esta raíz os explico cómo me preparo mi bebida anti-frío:

Cortamos dos o tres rodajas de jengibre, las pinchamos varias veces con un tenedor y las ponemos en un cazo con agua con unas ramitas de regaliz y un palito de canela.

Hervimos durante cinco minutos.

Añadimos un chorrito de limón y una cucharada de miel. Tambien podéis endulzarla con stevia o con sirope de agave  para hacerla hipocalórica.

Tomar calentito, en el sofá con pijama y unos calcetines gruesos. ¡Imposible no recuperarse del frío!

Lo básico es el jengibre, como ya habréis apreciado, pues es lo que nos va a dar la sensación de calor desde dentro pero el sabor de los demás ingredientes lo decidís vosotros de acuerdo a vuestros gustos o las necesidades de cada momento. Si estáis resfriados, en lugar de regaliz poned romero, por ejemplo. Si teneis tos, llantén y eucalipto. O todo a la vez, podéis crear vuestra bebida anti-frío particular de acuerdo a vuestro paladar pero sea cual sea la composición, seguro que está deliciosa y la disfrutáis tanto como yo.

                                                     bebida antifrío