cocos                                       

El aceite de coco se ha puesto de moda. Vamos a saber algo más acerca de este aceite.


Proviene de la fruta del cocotero, la especie de palmera tropical más cultivada en el mundo. El coco es su fruto y la parte blanca que es la que consumimos y de la que se extrae el aceite, está escondida bajo tres capas: la más exterior es gruesa y de color verde, la siguiente es de fibra con hebras marrónes, una última capa dura, tambien de color marrón, es la que lleva en su interior adherida la pulpa blanca.

Como en todas las frutas, hay varios tipos de cocos y el denominado Groovy es el idóneo para producir este aceite ya que tiene menos agua y su sabor es menos dulce.

Una vez que tenemos el coco, ¿cómo sacamos el aceite?

  Exprimiendo la pulpa del coco, en primera presión en frío es como se obtiene el mejor aceite de coco nutricionalmente hablando. Esto se consigue dejando la pulpa blanca limpìa, despues se corta en trozos pequeños y se seca, bien al sol o bien en horno. Esa pulpa seca se llama copra y es lo que se tritura hasta convertir en harina. Esta harina se compacta a una temperatura que debe oscilar entre los 27º y 49º, nunca por encima pues eso afectaría a la calidad del aceite obtenido. Y así es como sacamos el aceite de coco.

Existen otros métodos para extraerlo que tienen que ver, sobre todo, con el  uso que se le dará despues pero desde el punto de vista nutricional, este es el más adecuado.

Y ahora que ya sabemos qué es y cómo se se extrae vamos a ver cuales es su composición:

Como inciso, reseñar que llamamos grasas a lo que en realidad son triglicéridos que dependiendo de su estado a temperatura ambiente se denominarán aceites si son líquidos y grasas si son sólidos.

 El 65% de este jugo obtenido del coco son triglicéridos de cadena media, es decir que sus moléculas son más cortas que las de el resto de grasas que consumimos habitualmente.

Animales o vegetales,saturadas o insaturadas la mayoría de las grasas y aceites que consumimos son triglicéridos de cadena larga que requieren enzimas pancreáticas y biliares para su descomposición en particulas más pequeñas. Una vez digeridas, van al intestino y de allí pasan al sistema linfático que las lleva a la sangre y las distribuye por todo el organismo. Cuando llegan al hígado, este las descompone y una parte la utiliza como energía y el resto lo devuelve a la sangre y si hay exceso, lo almacena. 


No ocurre lo mismo con los triglicéridos de cadena media, o más bien corta del aceite de coco, estos pasan directamente del aparato digestivo al hígado, favoreciendo la cetosis o quema de grasas, no precisan digestión para su absorción y se transforman inmediatamente en energía, potenciando el funcionamiento del metabolismo.

De esto deducimos que es un aceite que no se convierte en grasa en nuestro organismo, sino en energía y por consiguiente no sólo no engorda sino que ayuda a adelgazar.

Además de eso, es el alimento con mayor concentración de ácido láurico, potente fungicida que  ayuda a terminar con los hongos, tambien es antiviral pues actúa sobre la barrera protectora que tienen los virus, rompiéndola. Su acción bactericida unida a todo lo anterior nos indica que su consumo regular refuerza significativamente el sistema inmunológico.

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