ejercicio

¿Dónde han quedado los buenos propósitos de enero?  ¿Estamos llevando a cabo ese programa de entrenamiento que establecimos a final de año mientras nos comíamos los turrones? Sospecho que salvo unos pocos, en general no es así.

 Si a estas alturas de febrero, aún no hemos puesto en práctica los buenos deseos de hacer deporte que nos propusimos en diciembre, tenemos un problema, bueno, en realidad tenemos dos problemas: uno físico, pues nuestro organismo, nuestro sistema circulatorio e  inmunológico no estarán funcionando correctamente y otro anímico, de voluntad y autocontrol, ya que no hemos sido capaces de establecer la rutina  del  ejercicio.

 

¿Qué hacemos?

Mi consejo es que no nos volvamos locos, seamos realistas.

Lo primero aceptarnos como somos, ¡sólo faltaba! Lo que queremos es mejorar nuestra forma física para sentirnos mejor.

Lo segundo analizar cual es nuestra situación personal y laboral. No es lo mismo si soy una persona soltera que vive con sus padres y trabaja en jornada intensiva que si tengo tres niños, trabajo en jornada partida y no tengo ayuda con las tareas de casa.

Empecemos por establecer un calendario y un horario, marcando la hora del día en que más cómodo nos resulte hacer ese paréntesis y establecer cuántos días de la semana podemos hacerlo.

Lo tercero establecer una meta, eso sí, lógica y alcanzable.

Es mejor comenzar con poco tiempo, por ejemplo media hora, dos días a la semana y cada dos semanas aumentar ese ritmo en diez minutos y si las ocupaciones nos lo permiten, ir añadiendo días, de forma que un plazo de tres meses estemos siguiendo una rutina que  no nos suponga demasiado esfuerzo.  Si empezamos con un ritmo más fuerte de aquel para el que estamos preparados, nos agotaremos y caeremos en el desánimo, si embargo, si empezamos a un ritmo suave que haga que nos quede la sensación de que podíamos haber hecho un poquito más, eso nos motivará para seguir.

Por último y muy importante, llevar un control de nuestra evolución.

Llevar un diario de nuestros progresos nos permitirá evaluar el  avance y compararlo con el objetivo marcado para poder reajustar las metas. Si no llevamos ese control es más fácil  que no nos lo tomemos en serio y caigamos en la pereza.

Apunta con precisión qué ejercicios has hecho, cuanto tiempo les has dedicado y dónde los has hecho.Por ejemplo:

Lunes - 07:00 - 07:30 - abdominales y estiramientos - terraza

Martes - 07:15 - 07:55 - carrera suave - hasta el pueblo cercano y volver - 5km

agenda

Y así tenemos de forma muy visual un análisis del progreso que nos animará a ir superándolo.

Otro aspecto importante es la decisión de qué tipo de deporte o disciplina o ejercicio vamos a hacer y dónde lo practicaremos. Aquí sí que es importante la simplificación pues si decidimos hacer natación y la piscina cubierta más cercana está a 15 km de mi casa y no hay aparcamiento cerca, esto va a resultar un inconveniente y es probable que abandonemos.

Buscar siempre la opción que más cómoda resulte por operativa y reducir al máximo el tiempo inútil de desplazamiento.

Ejercicio al aire libre, cerca de nuestro domicilio es lo más práctico y económico, en tiempo y en dinero.

Otra manera para que la motivación no baje de intensidad es elegir una actividad que nos apasione, no sólo que nos guste, que nos apasione y buscar un grupo de personas que compartan esa pasión. El solo hecho de comprometernos con un grupo en un día y  una hora determinada hará que nos obliguemos a acudir a la cita y que prolonguemos el esfuerzo físico inherente al ejercicio para seguir el ritmo que marque el grupo, cosa que si estamos sólos no haremos.

                                                                     deporte en grupo

Y además, por si la forma física era lo único que creias que mejorabas, mira cuales son los beneficios para tu mente de hacer ejercicio de forma habitual:

- Generas endorfinas, que son las responsables de la sensación de felicidad y euforia.

- Reduces y combates el estrés de la vida diaria al aumentar la producción de norepirefrina o noradrenalina.

- Alivias la ansiedad gracias a los neurotransmisores liberados durante y despues de la práctica de ejercicio.

- Se activa la neurogénesis o capacidad de producir neuronas y conexiones entre ellas.

- El cerebro libera dopamina,neurotransmisor relacionado con la placentera sensación de recompensa, igual que cuando disfrutas de buen sexo o buena comida.

Todo esto repercute en una mejora de la memoria, de la atención, del buen humor, mejorqa de las relaciones sociales, mejor retención y ampliación de vocabulario, reducción del riesgo de padecer Alzheimer.

mente sana

¡Tu mente funciona mucho mejor!

En el siguiente cuadro puedes ver la evolución en pocas semanas de los cambios que puede provocarte el hacer ejercicio de forma habitual:

                                                                 beneficios del ejercicio

Así que ahora que se acerca la primavera, los días comienzan a ser más largos, las temperaturas empiezan a suavizarse y tienes clara la lista de beneficios demostrados, ya no tienes excusa.

¡Vamos!