próstata

La próstata es la glándula encargada de producir semen o más concretamente, el líquido lechoso en el que nadan los espermatozoides y del que se nutren. Está situada debajo de la vejiga y tiene el tamaño aproximado de una nuez. La uretra la atraviesa por lo que cualquier variación en la dinámica normal al orinar nos dará la señal de que debemos revisarla.

Esta glándula masculina comienza a aumentar de tamaño a partir de los 40 años, en un proceso natural que se denomina hiperplasia benigna de próstata y que hace que, a los 60 años de edad del individuo, haya cuadruplicado su tamaño inicial y de parecer una nuez pase a parecer un pomelo.

Pero, ¿qué es lo que hace que la próstata crezca?

La responsable es una de las hormonas sexuales masculinas, la DHT o dihidrotestosterona que es el resultado de la conversión acelerada de la testosterona natural, a través de una enzima llamada 5-alfa-reductasa, provocando un efecto sobre el crecimiento de la próstata cinco veces superior al de la testoterona sin esa conversión.

El exceso de hormona DHT provoca el crecimiento desmesurado o inflamación de la próstata, que a su vez presiona la uretra y bloquea el flujo urinario.

                                  hiperplasia benigna de próstata

Como tambien presiona la vejiga, los síntomas que aparecerán son:

- urgencia en ir al baño

- dificultad para empezar a orinar

- micción débil, sin fuerza

- necesidad de orinar con más frecuencia, sobre todo por la noche

- incontinencia al hacer pequeños esfuerzos como estornudar o levantar pesos

Cualquiera de esos síntomas es motivo para acudir al médico y que haga un diagnóstico preciso pues las causas pueden ser varias:

- Hiperplasia benigna. El tratamiento más común es el hormonal para bloquear la enzima que dispara la testosterona y así reducir la hinchazón. Los efectos de este tratamiento son similares a los síntomas que sufren las mujeres durante la menopausia: sofocos, pérdida de apetito sexual, irritabilidad, insomnio, entre otros.

- Prostatitis. A los síntomas mencionados tenemos que añadir:

   -Dolor alrededor del pene, los tstículos, el ano.

   -Malestar general, incluso con fiebre.

   -Secreción por la uretra de líquido espeso.

La prostatitis puede ser crónica o aguda. La crónica no suele estar causada por infección y sus síntomas son intermitentes a lo largo de los meses y en el caso de la aguda, la causa es una infección, los síntomas aparecen de repente, son más intensos y requiere tratamiento inmediato con analgésicos y antibiótico.

- Cáncer de próstata. Los síntomas son los mismos que en la hiperplasia benigna y sólo se detecta con pruebas específicas por lo que se recomienda hacer revisiones anuales periódicas a partir de los 50 años para detectar un posible tumor lo antes posible.

Entre las pruebas para detectar posibles problemas está la exploración rectal manual con la que se identifica el aumento anormal de la glándula y el análisis de sangre en el que se controlan los niveles de PSA o antígeno prostático específico. Niveles altos de PSA en sangre nos indican que hay un problema aunque eso no siempre significa que sea cáncer.

Como otros cánceres, el cáncer de próstata sólo puede ser diagnosticado cuando se mira el tejido al microscopio, así pues la biopsia será la prueba que dé un diagnóstico definitivo.

Dentro de las medidas que podemos tomar para mantener en buen estado la próstata está la ingesta de activos naturales que van a ayudarnos en el caso de la hiperplastia benigna. El más efectivo es la palmera de Florida o sabal.

Mejora el flujo de orina hasta en un 70% y reduce los síntomas en pocos meses, proporcionando una mejor calidad de vida.

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