ayuno

Si nos remontamos a los tiempos de las cavernas vemos que los hábitos alimenticios no tenían nada que ver con los actuales. Nuestros antepasados sólo comían si habían cazado, por lo que pasaban periodos de ayuno más o menos largos dependiendo de su éxito en la caza.

Siglos despues, los soldados romanos hacían ayuno antes de combatir para aumentar su resistencia y los egipcios utilizaban el ayuno como método de sanación.

El ayuno se ha practicado durante siglos, la mayoría de las religiones lo contemplan en mayor o menor medida. Los musulmanes hacen un mes de Ramadán al año en el que no comen ni beben nada desde que sale el sol hasta que se pone y los cristianos en cuaresma no comen carne, por ejemplo.

Así pues, no es una moda que hayamos inventado recientemente sino que es una práctica habitual en todas las civilizaciones a lo largo de la historia.

Las motivaciones que nos llevan ahora a interesarnos por el ayuno son muy distintas a las anteriores, ahora el objetivo es, mayormente adelgazar y depurar. Veamos de qué estamos hablando.

 

Cuando comemos, nuestro organismo transforma los alimentos en energía. Si dejamos de comer, esa energía debemos obtenerla de nuestras reservas de grasa. Este es el fundamento simplificado del ayuno cuando nos lo planteamos como terapia para adelgazar pero hay muchas más razones que hacen del ayuno una práctica muy recomendable. Debemos dejar que el organismo descanse de vez en cuando. Cada vez hacemos más comidas durante el día, picamos entre horas y reducimos el tiempo nocturno que estamos sin ingerir alimentos así que no damos tiempo a nuestro sistema digestivo a que se recupere y a que se dedique a limpiar y a regenerar.

Ayunar provoca en el organismo determinadas reacciones que resultan muy beneficiosas para la salud:

 

- Activa el metabolismo. La alternancia de periodos más o menos largos (luego hablaremos de eso) de ayuno y de comida hace que el sistema metabólico se active, se mantenga alerta, vivo. Es una manera más efectiva de adelgazar que las dietas hipercalóricas mantenidas durante largos periodos de tiempo que aletargan nuestro sistema metabólico.

- Depura el organismo. Durante el ayuno se eliminan toxinas y el sistema digestivo se limpia de sustancias de desecho, el intestino se regenera.

- Refuerza el sistema inmunológico. La sensación de hambre impulsa a las células madre a producir más glóbulos blancos que nos protegerán frente a infecciones.

- Regeneración celular. Cuando hacemos ayuno se activa un proceso en el interior de las células, llamado autofagia que consiste en la eliminación de las partes inservibles o envejecidas de dichas células. Una especie de autocanibalismo que mantiene limpias las células.

 

 

¿Qué tipos de ayuno podemos hacer?

-Ayuno restrictivo. Consiste en tomar únicamente zumos frescos de frutas y verduras. Con este ayuno liberamos al organismo de un esfuerzo excesivo, aportándole los nutrientes necesarios. Eligiendo bien los vegetales conseguimos un efecto desintoxicante y depurativo. Hacerlo durante 20 días.

 

- Ayuno periódico. Un día a la semana sin tomar ningún tipo de alimento sólido. El resto de los días seguiremos una prudente dieta variada.

 

- Ayuno en días alternos. Un día de ayuno completo, el siguiente comer normal, otro día de dieta hipocalórica, el siguiente comer normal. Repetir este ciclo. Hacerlo durante un mes.

 

- Ayuno intermitente. Este ayuno es muy efectivo siguiendo las pautas de los ritmos circadianos, es decir hacemos el ayuno en las horas nocturnas, cenando a las 19h y desayunando después de las 8h, con lo que estaremos haciendo un ayuno de 13-14 horas que podemos ir aumentando hasta hacerlo de 16 horas.

Nuestro reloj interno funciona con los ciclos solares y activa o desactiva algunas de las funciones metabólicas en función de la luz que recibimos. Todos los procesos de depuración y regeneración se dan por la noche, cuando están desactivadas las funciones de digestión y absorción. Además supone una forma de hacer dieta muy cómoda pues no hay que andar contando calorías ni pesando alimentos.Este ayuno podemos hacerlo indefinidamente, es muy saludable establecerlo como pauta de alimentación habitual.

 

Ayuno largo. Es el que se mantiene durante varios días o incluso semanas sin tomar ningún alimento.

El ayuno prolongado hará que nuestro organismo tenga que adaptarse a las necesidades energéticas que aparecen por la falta de nutrientes. Los primeros días consumirá la glucosa que circula por la sangre y la que está almacenada en el hígado, los días posteriores comenzará a consumir la grasa acumulada y al cabo de dos semanas dejará de consumir glucosa y grasa y consumirá las proteínas de los músculos. Este tipo de ayuno provocará serios problemas de salud.

La mejor época para hacer ayuno es la primavera, cuando nuestro ánimo mejora, la naturaleza nos invita a salir, a disfrutar. Dejamos atrás el frío del invierno y todavía no sufrimos los rigores del calor del verano.

En cualquier caso, siempre utilizaremos el sentido común y adaptaremos el tipo de ayuno a nuestras circunstancias personales, laborales, físicas,... No es lo mismo llevar una vida sedentaria que tener una actividad física intensa, las necesidades nutricionales no serán las mismas. Tampoco deberá hacer el mismo ayuno una persona de 60 años que un joven de 20.

La supervisión de un profesional médico o nutricionista es aconsejable en todos los casos.