dia de la madre

Hoy es el Día de la Madre.


Como decía la frase de una campaña publicitaria "de pequeños te los comerías y de mayores te arrepientes de no haberlo hecho".


El papel de la madre tiene un añadido exagerado de ñoñería que no se corresponde para nada con la realidad:


- No es bucólico pasarse las noches sin dormir durante varios meses e incluso años, dependiendo del niño.
- No es agradable ver como tu cuerpo se ha deformado.
- No es cómodo tener la casa patas arriba porque no te da tiempo a limpiar y ordenar.
- No es fácil tener media hora para dedicarla, simplemente, a una ducha tranquila.
- No es divertido limpiar mocos y cacas 257 veces al día.
- No es operativo moverte con un pequeño koala sentado en tu cadera que te inutiliza uno de tus brazos.
- No es práctico tener la encimera de la cocina ocupada por una bateria de artilugios esterilizadores y biberones secándose.


Esto cuando son muy pequeños, después, en la etapa escolar, la cosa cambia:


La casa va retomando el orden, otro orden; los juguetes son distintos, aparecen accesorios de deportes varios hasta que damos con el idóneo, empiezan a llenarse las estanterías de cuentos y las horas del día se llenan de actividades que dejan poco margen a la improvisación.
Sin preparación previa nos convertimos en educadoras, en consejeras en lo afectivo y en lo social.
Conforme crecen nos van poniendo a prueba, tirando de la cuerda, buscando el límite y aunque ahora ya nos dejan dormir toda la noche de tirón nos quitan el sueño con esa tormenta emocional por la que pasan y que descargan contra nosotras.


Aquí es cuando definitivamente te arrepientes de no habértelos comido de pequeños.


En un camino en el que vas a toda pastilla, derrapando en las curvas, con la lengua fuera, dudando si lo estarás haciendo bien, ellos van creciendo, avanzando, madurando.

Te conviertes en chófer a demanda, en policía de sus actividades y en revisora de sus obligaciones lo que provoca encontronazos  desagradables.

Pasan la adolescencia y parece que lo peor ya ha pasado. Has conseguido que el orden vuelva a tu casa y los horarios sean más normales. Parece que están encauzados, han elegido caminos y los empizan a recorrer.


Incorporados a la vida adulta, se encuentran con todas las adversidades que eso conlleva y ahí estamos las madres, unos pasos detrás de ellos, observantes, con los brazos extendidos por si se tambalean.


Siguen necesitándonos, de otra manera. Ya no les limpiamos los mocos pero sí secamos sus lágrimas, con el mismo amor y con la misma dedicación exclusiva.


Y siguen quitándonos el sueño.


No nos los comimos de pequeños y ahora nos los comemos pero a besos, orgullosas de ellos y, ¿porque no? de nosotras mismas.



                                                                  dia de la madre