estrés y cortisol

El estres engorda.

Como lo lees, está demostrado.


Probablemente no te suene a chino pues habrás observado que cuando estás en una de esas épocas en las que todo te sale mal,  cojes unos cuantos kilos de más; tú, que de normal comes lo que te apetece sin engordar y te mantienes desde hace años en un peso ideal, te ves en la tesitura de tener que arreglar las cinturillas de los pantalones y hacerles más agujeros a los cinturones porque ya no metes la barriga en tu ropa de siempre.


Te echan del trabajo, tienes una crisis con tu pareja, se te rompe el coche, sale una gotera en el techo,.... A veces esas cosas llegan por separado y a veces todas juntas. Eso no hay cuerpo que lo lleve con tranquilidad.
Aparece el estrés y nos parece que los kilos se acumulan porque comemos más y peor, de una forma desequilibrada debido a la ansiedad que nos provoca la situación y razón no nos falta pero eso es sólo un añadido que empeora  lo que en realidad le está ocurriendo a nuestro organismo.


Cuando estamos sometidos a una situación de alerta o peligro, sufrimos una bajada de glucosa o necesitamos energía extra, nuestro cerebro, desde el hipotálamo, manda una orden a la glándula suprarenal para que esta libere una hormona que se llama CORTISOL la cual , entre otras funciones, se encarga de aumentar el nivel de glucosa en sangre como respuesta al requerimiento del organismo.


De forma habitual el CORTISOL sube de nivel al despertar y baja al anochecer, coincidiendo con nuestro ritmo circadiano, lo que favorece el buen funcionamiento de nuestra agilidad mental y el buen ánimo para emprender la jornada y al final del día favorece la relajación para descansar por la noche.

Este es el funcionamiento normal de esta hormona que hace que tengamos la glucosa que nuestro organismo requiere en cada momento.

Pero ¿qué pasa cuando estamos muy estresados? le estamos mandando a nuesto cerebro señales constantes de que necesitamos aporte extra de energía, nuestro hipotálamo responde y la suprarenal se pone a generar cortisol como loca.


Si el nivel de esta hormona se mantiene en niveles muy altos durante mucho tiempo, mantendrá tambien altos los niveles de glucosa en sangre durante mucho tiempo y como no la gastaremos se convertirá en grasa que se acumulará en zonas concretas y la consecuencia será que no entraremos en los pantalones.

Además, un exceso de glucosa en sangre hace que segreguemos más insulina, lo que nos provoca sensación de apetito. Si comemos más, agravamos la situación y entramos en bucle.


Conclusión:

El estrés engorda.


¿Qué podemos hacer?

Visto lo visto es evidente que lo primero es intentar resolver los problemas que nos están agobiando y mientras los resolvemos intentar mantener la calma y tomarnos las cosas identificando qué está bajo nuestro control y lo que no. Cuando identificamos lo que no está bajo nuestro control y nos desapegamos de ello, quitamos tensión.

 Estas medidas van a ayudarnos a bajar los niveles de CORTISOL; como verás, unas son dietéticas y otras anímicas:

- Practicar ejercicios de respiración y relajación para intentar recuperar la calma
- Las relaciones sexuales
- La risa y la buena música
- Dormir bien
- Realizar ejercicio físico de forma regular
- Tomar un vaso de agua antes de acostarse y otro nada más levantarse
- Disminuir o eliminar el consumo de cafeína
- Mantenerse bien hidratado, bebiendo litro y medio de agua al día
- Llevar una alimentación con abundancia de vegetales de hojas verdes , frutas ricas en vitamina C  y frutos secos
- El té negro
- Tomar suplementos de magnesio
- Los ácidos grasos omega3

No podemos evitar que los problemas lleguen a nuestra vida pero sí podemos decidir cómo actuamos ante esos problemas y , aunque a veces es difícil, debemos intentar mantener la serenidad y no dejar que el estrés nos supere y más si queremos mantener el tipo, moral y físico.