infusiones tisanas y tes




INFUSIÓN , TISANA Y TÉ

                                                       
La naturaleza pone a nuestra disposición una serie de beneficios a través de las propiedades curativas de las plantas. Si conocemos dichas propiedades podemos resolver de forma fácil  y natural esas dolencias leves habituales que nos resultan molestas y nos impiden seguir con nuestras ocupaciones cotidianas.
Todos, en algún momento hemos tomado una infusión para digerir una comilona o para nos aliviar las molestias del catarro.
Como cada hierba y cada planta tiene propiedades distintas es importante que sepamos identificarlas y conozcamos la manera óptima de sacarles partido.



INFUSIÓN , TISANA Y TÉ  son tres definiciones que utilizamos de forma habitual pero no es lo mismo, la diferencia está en el proceso de elaboración y tratamiento de la planta. Vamos a ver en qué se diferencian.


INFUSIÓN:
Se prepara con agua muy caliente pero sin alcanzar el punto de ebullición, ya que la tempuratura muy alta en el agua podría desvirtuar las características de las partes delicadas de ciertas plantas, como las flores.
Vertemos el agua caliente sobre las hojas, flores o frutos de las plantas que hayamos elegido y la dejamos reposar, tapada, durante unos minutos. Los principios activos de las plantas pasarán al agua. Filtramos y tomamos.



TISANA:
Es la bebida que resulta del cocimiento en agua de las plantas  elegidas; a diferencia de la infusión donde el agua caliente se vierte sobre la planta, en la tisana debemos dejar que  hiervan durante unos minutos para despues dejarlas reposar, filtrar y tomar.  Lo normal es que se componga de una mezcla de raíces, bayas, hojas, flores, frutos, semillas,...

Al igual que en la infusión, dependiendo de qué plantas utilicemos, conseguiremos efectos relajantes, estimulantes, laxantes, diuréticos, digestivos,...



TÉ:
Existe el error de denominar té de forma genérica a un tipo determinado de infusión cuando en realidad la palabra té se refiere única y exclusivamente a la bebida preparada en infusión con las hojas y los brotes de la planta Camelia Sinensis y a partir de la cual tienen origen las cuatro variedades de té que hay:


Rojo, verde, blanco y negro.

Procediendo de la misma planta pero dependiendo del método de secado y fermentación que se les haya aplicado, sus características serán distintas, así como sus propiedades. Veamos cuales son:



ROJO:  semifermentado, se le considera un quema grasas. Muy difícil de conseguir debido al largo periodo de fermentación durante 2 a 3 años completos o hasta 60 años, igual que el vino, y cuanto mayor sea el tiempo mayor será su calidad, aroma y beneficios.
El té rojo reduce el índice de colesterol en la sangre, depura y desintoxica el organismo, favorece la digestión.



VERDE: tampoco pasa por proceso de fermentación y las catequinas y polifenoles le confieren su poder antioxidante. Ayuda a bajar de peso,previene la aparición de células cancerígenas y reduce el colesterol.



BLANCO: se obtiene de los brotes de la planta dejándolos secar al sol, no es un té fermentado. Es el que más propiedades antioxidantes tiene de todos y la menos teína.
Contiene gran cantidad de flúor por lo que protege nuestra salud dental,  combate la fatiga y reduce el nivel de triglicéridos en sangre.



NEGRO: pasa por un proceso de oxidación mayor por lo que  tiene un aroma más fuerte y mayor contenido de cafeína que el resto de su familia.
Sus flavonoides complejos benefician y refuerzan nuestros sistema inmunológico, previene arteriosclorosis, mejora el sistema cardiovascular y  mantiene en buen estado el HDL o colesterol bueno.



Hay otro tipo de infusiones que  llamamos erróneamente té, como el té rooibos  que se elabora con la planta Aspalathus Linearis; contrariamente a los tés, el rooibos posee propiedades relajantes al no contener teína.



Ahora nos queda claro que todos los tés son infusiones pero las infusiones no todas son té.